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Muchas personas que aman la literatura y las letras nos piden
que publiquemos ideas para ganar dinero escribiendo, lo cual es algo
maravilloso, poder vivir de escribir, poder vivir haciendo lo que nos gusta,
donde nos gusta
Nos hemos puesto a investigar entonces sobre
emprendimientos para escritores y hemos encontrado, entre otras que
también publicaremos mas adelante, una maravillosa que a continuación transcribimos.
Una cantidad
creciente de personas desea preservar sus historias familiares o armar su árbol
genealógico para descubrir sus raíces, contar a sus hijos de dónde provienen,
quién fue el primer inmigrante que llegó al país, entre otras razones.
Justamente esa es la actividad de una historiadora personal o familiar que está
En carrera... ¡desde casa!, quien se dedica a que las familias puedan
rearmar su historia y dejarla plasmada en papel, video, audio o CD-ROM para
ellas y sus descendientes.
La fundadora de la Asociación de Historiadores Personales de los Estados Unidos
(AHP) sostiene que somos genéticamente tribales, y que preservar nuestra
historia comunitaria es parte de lo que nos hace humanos. “Las generaciones de
inmigrantes están tan ansiosas por olvidar un pasado doloroso, que a menudo no
transmiten sus vivencias a las nuevas.” El resultado es lo que ella llama
“amnesia cultural” o pérdida de la memoria, que hace que los descendientes se
sientan lejos de sus raíces, con gran ansiedad por conocer su historia.
Lo que acabo de
comentar no sólo se aplica a personas, sino también a iglesias, templos e
instituciones en general que quieren saber quién los construyó, por qué los
diseñó tal como están, quiénes fueron sus sucesivos habitantes, etc. Podríamos
llamar a esta actividad historiadora de edificios o lugares históricos.
Dado que contar
historias puede tener una carga emocional importante, quienes quieran dedicarse
a esta tarea deberían poseer conocimientos de psicología, ser docentes o
documentalistas.
En los Estados Unidos, por ejemplo, existen diversas instituciones que agrupan a
historiadores, donde a su vez se dictan talleres y se arman grupos de trabajo
para orientar a los interesados.
Cerca del 50% de los historiadores personales entrega sus trabajos impresos. Un
25% orienta a su clientela para que los elaboren ellos mismos. El 25% restante
está constituido por quienes presentan la historia en audio, video o CD-ROM.
Vayamos a un caso concreto. Utilizando la alta tecnología, un equipo de
historiadores entrega sus trabajos en CD-ROM. Mientras se escucha la historia
como relato de fondo, se digitalizan cientos de fotos familiares y videos
caseros para integrarlos al documento final. E, incluso, puede escucharse alguna
melodía que haya perdurado en la familia desde tiempos inmemoriales.
Si el ejemplo anterior te parece muy complejo, podrías iniciarte con un sistema
mucho más sencillo: para comenzar la entrevista te aconsejo tener preparado un
cuestionario tipo. Debés calcular el tiempo que te llevará el encuentro (es
conveniente filmarlo o grabar el audio). Podés tomar fotografías o
solicitárselas al cliente (probablemente ya haya seleccionado las que le
interesa que estén en el trabajo final). Posteriormente transcribís la
conversación en tu procesador de textos y le das la posibilidad a tu cliente de
que elija cuáles segmentos de la conversación quiere incluir y cuáles no.
Escaneás las fotos escogidas, imprimís el documento final en tu impresora ... ¡y
listo! Ya tenés tu primer trabajo de historiadora personal o familiar producido
¡desde casa!
A medida que te
vayas familiarizando con esta técnica podrás ir haciéndola más compleja y
completa, e incorporar elementos de multimedia.
Adaptado del libro
Los mejores negocios desde casa para el siglo XXI, de Paul y Sarah
Edwards.
Testimonio de
María Ghitman, Biógrafa de sociales:
La historia de mis historias
Hace algunos años me di cuenta de lo mucho que me
gustaba escribir y decidí que me gustaría vivir de hacerlo. Pensando en que era
lo que podía ofrecer por fuera del mercado convencional, fui uniendo, mezclando
y generando distintas ideas a partir de recuerdos, experiencias y suposiciones.
Recordé que mi papá había sido durante muchos años
fotógrafo de sociales y que en mi familia siempre se había preservado la
tradición oral, por ejemplo yo sabía mucho de mis abuelos a pesar de haberlos
conocido muy poco. Y así fui llegando a la conclusión de que hay muchas
historias y anécdotas que repetimos una y otra vez, y que las palabras escritas
podían preservarlas de la misma manera que ocurre con las fotos, esas imágenes
que conservan instantes y que nos reviven emociones y sentimientos. Entonces
empecé a ofrecerme como una especie de biógrafa de sociales, parafraseando el
titulo de fotógrafo de sociales.
Confeccioné un formulario que
en la práctica siempre se va completando en contactos telefónicos o personales.
Y para difundirlas empecé por lo más cercano, amigos y conocidos que fueron los
que me proporcionaron los primeros contactos.
Escribí historias para casamientos, cumpleaños de
quince, de cuarenta, de cincuenta, aniversarios de profesiones, y otras.
Sabiendo que contaba con una
idea que tenía aceptación y que yo había sido capaz de poner en práctica,
continué generando otras propuestas: organizadores de recuerdos (cuadernos
artesanales para conservar fotos y palabras), cuentos de hadas personalizados
(una forma de regalar esperanzas), talleres de biografías (espacios donde bucear
en la propia vida, organizar recuerdos, hacer un regalo a quien se ama).
Este es un trabajo hermoso donde es posible
apreciar lo importante que es cada vida, lo universales que somos, todos amamos,
sufrimos, somos felices de maneras muy similares y a la vez con ciertas
anécdotas y peculiaridades que nos hacen únicos. Y lo importante que es
preservar la propia historia, más en estos tiempos tan difíciles, donde a veces
rescatar acontecimientos, logros, afectos y hasta deseos incumplidos que se
pueden convertir en proyectos para el futuro, nos dan la fuerza para
seguir adelante.
También
aprendí con esta actividad que es importante saber lo que uno desea hacer, que
sabiéndolo hay que poner energía y creatividad para que se vaya convirtiendo en
una realidad. Y que no alcanza con planificar teniendo en cuenta nuestras
habilidades y posibilidades, que es muy importante también tener en cuenta
nuestras limitaciones, porque a veces a partir de ellas encontramos el camino. Y
esto de estar “en carrera desde casa” puede ser una elección o una realidad
impuesta, por ejemplo en mi caso, por mis hijos que aún son chicos. A mí aceptar
esta limitación y a partir de ella empezar a pensar en las opciones que tenía,
me abrió este azaroso y difícil camino, tan complicado, como gratificante y
enriquecedor.
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